Testimonio | Pilar Silva

Me llamo Pilar, soy mujer y mamá de 4 hijos. Ahora soy abuela de 3 niños,
digo ahora porque cuando empecé con Reiki era abuela de 2 niños.
Me inicié en Reiki, yo nada sabía de Reiki. Era raro para mí cuando me
acostaba en la camilla sí puedo decir que descansaba mucho hasta dormirme
profundamente, al despertar no quería levantarme, ahí en el estudio me
sentía acogida, a salvo, contenida, calentita, escuchada, segura, lejos de
descalificaciones, cuestionamientos, ofensas, humillaciones, burlas,
opresiones, miedos y pavor de hablar y dar mi opinión por no ser la
adecuada, la frase bien formulada.

Las sesiones de Reiki se dividían en 2 partes:
María Isabel me escuchaba y después yo me acostaba en una camilla.
Supuestamente, era 1 hora, reconozco y recuerdo que me sentaba en una
silla, en una sala calentita, María Isabel me hacía 1 pregunta, algo así que
cómo estaba yo. Y, yo empezaba a hablar sin parar. Hablaba, hablaba y no
paraba de hablar por 2 horas. Admiro a María Isabel cómo era capaz de
verbalizar frases y oraciones entre medio de este aluvión de palabras bien o
mal hechas contando, quizás contándome a mí misma como me sentía.
Pero… ahí , ahí, ..estaba presente María Isabel, nunca me dejó sola, nunca se
fue a servir una taza de té y me dejó sola. Yo estaba hablando sola sin parar
hablándome a mí misma ahora pienso que ella igual podía haberse parado de
la silla a servirse 1 taza de té. Pero no, ahí estaba frente a mí la María Isabel
paciente, entregada, respetuosa, dulce, acogedora, generosa, regalándome
oraciones que expresaban como yo me sentía. Me regaló un espacio físico,
limpio, silencioso y calentito. Me regaló su tiempo generoso, sin medida,
infinito , todo el tiempo necesario hasta que pudiera salir los más hondo de
dentro de mí que me torturaba y no podía verbalizarlo porque lo viví antes
que yo balbuceara palabra alguna. Lo que me atormentaba, me aplastaba,
me enterraba en un hoyo oscuro sin la posibilidad de un rayo de luz, ahí
estaba María Isabel, escuchando de verdad escuchando y poniendo palabras

a un cúmulo de emociones sin ningún hilo conductor que me llevara a mirar
al otro a salirme de mí mismo. Ahí estaba María Isabel, a mi lado,
acompañándome a que yo aprendiera nuevas palabras que me permitieran
expresar una emoción en palabras: APRENDÍ A HABLAR con María Isabel.

Es a ella a quien debo mi sanación. Ya han pasado 6 años desde que la conocí
y estuve con ella 2 años, algo así. Llevo 4 años sola, sin su puntal para
mantenerme de pie. El puntal que es capaz de poner María Isabel, es un
puntal que te permite independizarte de ella, te hace Independiente. María
Isabel no es una persona que te va atender para hacerte Dependiente de ella,
al contrario ella quiere que tú te sanes. De verdad que TÚ, te sanes.

Y, puedas volar con tus propias alas.
Esa ES y SERÁ para mí María Isabel. Una mujer noble. Respetuosa porque es
capaz de respetarse a sí misma y a su propia vocación.

Del Reiki, no sé que decir. Para mí fue un tiempo que rezaba para dar gracias
a Dios, por estar en la camilla cuidada de no caerme y abrigada con mantas
calentitas. También rezaba por ese regalo de haber encontrado a una
persona quien me había escuchado por mas de 2 horas.

Eso!!
Gracias
Pilar Silva

Concepción 10 de Abril del 2021

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